lunes, 17 de noviembre de 2014

3. Instituto de Nutrición de Herbalife. Libro Guía de Nutrición. Capítulo 1. Nutrición Integrada – Alimentos y suplementos

Una nutrición completa incluye el consumo de suplementos dietéticos y una dieta saludable que le proporcionen la seguridad de que usted recibe todos los días la proteína, vitaminas y minerales necesarios.

Introducción. El interés en los beneficios de la nutrición procedente de alimentos y suplementos dietéticos nunca fue mayor, pero al mismo tiempo, la confusión generada por la mayoría de la información disponible en Internet y en los medios de comunicación sigue aumentando. Entre alimentos y suplementos siempre ha existido una relación discutible y algunas veces conflictiva, ya que ambos son representados como „suministradores‟ de una nutrición completa.  Por un lado, se dice que los alimentos  proporcionan la nutrición necesaria cuando se consumen las porciones diarias recomendadas de cada uno de los grupos básicos de alimentos. Con los avances de la ciencia de la nutrición, es evidente que el suministro de alimentos hoy en día no proporciona una dieta óptima. Las recomendaciones dietéticas se prescriben para tratar de proporcionar una nutrición completa por medio de los alimentos, pero los alimentos necesarios para lograr un balance adecuado pueden resultar demasiado costosos o difíciles de preparar para el consumidor medio. Ser obeso e ingerir demasiadas calorías no garantiza un consumo adecuado de vitaminas y minerales, ya que es posible ingerir demasiadas calorías y no suficientes nutrientes esenciales.  Por otro lado, algunas veces se recomiendan suplementos dietéticos sin tener en cuenta la índole de la dieta y asumiendo que éstos proporcionan beneficios con cualquier dieta. Es cierto que los suplementos dietéticos no sustituyen un patrón de una dieta mala sino que deberían usarse en combinación con una dieta saludable. Sin embargo, la mayoría de los consumidores carecen de la habilidad para controlar su ingestión de la mayoría de nutrientes, vitaminas, minerales y fitonutrientes de los alimentos que consumen. Por lo tanto, los suplementos proporcionan una fuente adicional de nutrientes, vitaminas, minerales y fitonutrientes, calculada para apoyar una dieta general que incorpora los descubrimientos científicos sobre nutrición más recientes. Como opción para los consumidores interesados en una mejor nutrición, la administración segura de suplementos debe ser acompañada de un conocimiento adecuado de la dosis normal y segura para cada uno de los suplementos diarios, así como del seguimiento de los parámetros de una dieta saludable. 

Una nutrición completa incluye consumir ambos suplementos dietéticos y una dieta saludable para asegurarnos que estamos recibiendo las proteínas, vitaminas  y minerales que necesitamos diariamente. El objetivo de este libro es proporcionarle información básica sobre nutrición, incluyendo tanto los alimentos como los suplementos dietéticos.    

Interacciones entre alimentos y  nutriente con nutriente  

Un nutriente muy importante – conocido como macronutriente – es un componente de los alimentos que se consumen en grandes cantidades, a diferencia de las vitaminas, minerales o a los fitonutrientes antioxidantes derivados de las plantas. Los macronutrientes alimenticios incluyen los carbohidratos, las proteínas y los lípidos y estos ocurren la mayor parte del tiempo al combinar los alimentos. Cada una de estas clases de macronutrientes juega un papel clave en el metabolismo humano. Sin embargo, estos macronutrientes no se ingieren usualmente en su forma pura, sino más bien en una matriz de alimentos integrales, y la mayoría de alimentos contienen más de un macronutriente. Algunas personas pueden pensar que los frutos secos, por ejemplo, contienen grasa, pero éstos también contienen proteína. Además, los vegetales, los cuales son principalmente carbohidratos, también contienen restos de grasa. Un vegetal contiene carbohidratos al igual que una chocolatina, pero el impacto de estos dos alimentos en el cuerpo humano es muy distinto. 

Los macronutrientes no cuentan toda la historia   La simplificación de los alimentos en categorías de proteínas, lípidos o carbohidratos, puede resultar engañosa. Tradicionalmente, los dietistas han usado lo que se denomina como un sistema de intercambio para clasificar los alimentos basándose en el macronutriente predominante – de modo que los alimentos son divididos en intercambios de carbohidratos, intercambios de proteínas o intercambios de lípidos, lo que implica que todos los alimentos dentro de cada una de las listas son intercambiables. Pero, a menudo, los alimentos en estas listas no son equivalentes: Una rebanada de pan integral proporciona más vitaminas, minerales y fibra que una rebanada de pan blanco, sin embargo ambos están considerados como un intercambio de carbohidratos. Cuando

usamos este sistema, al seleccionar alimentos sin tener en cuenta otros aspectos no- nutritivos como el contenido de fibra o el contenido de fitoquimicos, ello puede resultar en una dieta poco saludable por tener un bajo contenido de fibra, un alto contenido de carbohidratos y grasas refinadas, y carecer de fitoquímicos, vitaminas y minerales esenciales.    

Figura 1: La interacción de los nutrientes principales en el cuerpo humano  

 Los humanos han evolucionado para evitar el hambre pero no para revertir el sobrepeso y la obesidad. Si comemos más calorías de las que quemamos en un día cualquiera, el exceso calórico se convertirá en grasa. La grasa excesiva y los hidratos de carbono refinados se convertirán con más facilidad en grasa ambos,

bioquímicamente y por medio de la estimulación de ciertas hormonas que optimizan la acumulación de energía. La proteína también puede convertirse en grasa pero de una forma menos eficiente, lo cual lleva a muchas personas a pensar que la proteína no puede convertirse en grasa. Sí puede, pero su papel principal es mantener la masa corporal magra. El ignorar la ingesta de proteínas puede ser peligroso. En sociedades donde la proteína es difícil de obtener, hay una reducción de la masa corporal, y por lo tanto un menor requerimiento de calorías. Los cambios hormonales antes de nacer pueden programar una corta estatura para individuos en sociedades donde la comida es escasa, como una forma de reducir la cantidad de alimentos necesarios para mantener una masa corporal magra.   El cuerpo almacena nutrientes esenciales de forma distinta a la que los ingiere por medio de la dieta. El cuerpo almacena únicamente 300 gramos, ó 1,200 calorías, de carbohidratos en forma de glicógeno en el hígado y en los músculos, sin embargo almacena entre 130,000 y 160,000 calorías de grasa en unos 13,500 gramos de grasa o más en personas obesas o con sobrepeso. El cuerpo también almacena 54,000 calorías de proteína en aproximadamente 13,500 gramos de músculo y órganos vitales. Sin embargo, únicamente la mitad, ó 27,000 calorías de esta energía está disponible debido a que la reducción de más del 50 por ciento de la proteína del cuerpo es incompatible con la vida.  Las interacciones de nutriente con nutriente descritas anteriormente permiten que los seres humanos sobrevivan en entornos alimentarios muy distintos. Desde la dieta esquimal basada en grasa de ballena, a la dieta de los habitantes del Himalaya, en el Sur de Asia, de bajo contenido en grasas y alto contenido en carbohidratos procedentes de la masticación de raíces y vegetales. Estas adaptaciones permiten la supervivencia hasta la edad de la reproducción sexual, lo cual es la única preocupación de nuestra naturaleza evolutiva. Por otro lado, el sobrepeso y la obesidad como resultado del consumo excesivo de calorías puede contribuir al riesgo de desarrollar enfermedades crónicas relacionadas con el proceso de envejecimiento, incluyendo enfermedades del corazón, diabetes, formas comunes de cáncer y Alzheimer.   Una nutrición equilibrada, en lo que se refiere a los principales nutrientes, implica los principios siguientes:                          1. Consuma proteína en la cantidad apropiada a su masa corporal magra.         2. Consuma grasas saludables en el balance apropiado a su masa corporal magra, teniendo en cuenta las calorías escondidas en la grasa

invisible. Aumente el consumo de grasas omega-3 por medio de alimentos y suplementos, a la vez que limita la ingestión de grasas omega-6, reduciendo el consumo de aceites vegetales procesados y sustituyéndolos por el aceite de oliva – una fuente de grasas saludables omega-9, en lugar de las grasas y aceites saturados omega-6 que se usan para cocinar. 

3. Consuma hidratos de carbono saludables procedentes de plantas con fibra comestible, minimizando el consumo de carbohidratos refinados como panes, dulces, bollería, pasteles, patatas fritas, galletas y  tentempiés.  

Suplementos dietéticos Las personas que siguen dietas con frecuencia y limitan sus calorías a un mínimo con la intención de perder peso, a menudo toman un complejo de vitaminas y minerales para un “seguro nutricional”. Cuando el consumo de calorías es bajo, a menudo resulta difícil obtener todos los niveles recomendados de vitaminas y minerales. Para las personas que desean perder peso, es importante que controlen sus dietas y se aseguren que consumen suficientes cantidades de nutrientes beneficiosos.  

Las mujeres premenopáusicas representan otro grupo que a menudo se beneficiará de los suplementos ya que, con frecuencia, sus dietas carecen de hierro y calcio. Muchas mujeres evitan los productos lácteos ricos en calcio porque creen que “engordan”. Además, las mujeres en este grupo de edad tienden a seguir dietas frecuentemente y reducen la ingestión de proteína en el proceso, lo cual lleva a una ingestión insuficiente de hierro y zinc. Durante los años de fertilidad femenina, las pérdidas mensuales de hierro necesitan ser restituidas por medio de fuentes alimenticias y/o suplementos.

Evidencia de que las vitaminas y los minerales promueven la salud pública 

 La controversia acerca del papel de las vitaminas continúa existente en diarios y publicaciones médicas. Estas publicaciones comparan las vitaminas con las drogas y aseguran que las vitaminas no tienen ningún beneficio, aunque muchos de estos

doctores y proveedores de salud desconocen los numerosos estudios científicos que apoyan el uso de vitaminas y minerales. 

 Existe una idea generalizada de que los estadounidenses consumen la cantidad adecuada de vitaminas, minerales y fitonutrientes. Las enfermedades típicas causadas por deficiencia como el escorbuto, el beriberi, la anemia perniciosa y raquitismo son muy infrecuentes. Sin embargo, y según la mayoría de las investigaciones científicas, está claro que el daño metabólico ocurre a niveles entre el nivel causado por la enfermedad carencial aguda del micronutriente y la dosis alimentarias recomendadas (RDA, por sus siglas en inglés). La cantidad óptima de ácido fólico y zinc verdaderamente requeridas es la cantidad que minimiza el daño al ADN y extiende la vida saludablemente, lo cual significa una cantidad superior a la considerada necesaria para prevenir una enfermedad aguda. La dieta de la mayoría de estadounidenses no proporciona la dosis diaria recomendada de vitaminas y minerales imprescindible para una buena salud.. Se ha demostrado que los suplementos vitamínicos con ácido fólico  previenen los defectos del tubo neural y mejoran la función inmune. (Ames BN. A role for supplements in optimizing health: the metabolic tune-up. Arch Biochem Biophys. 2004 Mar 1;423(1):227-34. Review. PubMed PMID: 14989256) 

 Existen tres argumentos científicos que apoyan el uso de las vitaminas y los minerales. Primero, estos pueden ayudar a aumentar la ingestión a los niveles recomendados. Segundo, aumentar la ingestión total de vitaminas y minerales, posiblemente a niveles que superan las recomendaciones actuales para un consumo adecuado puede ayudar a lograr una función y un estatus óptimo de los nutrientes. Finalmente, la ingestión adecuada de ciertos micronutrientes puede ser beneficiosa de formas aun más asombrosas, como por ejemplo, las mujeres que consumen ácido fólico durante el embarazo pueden reducir el riesgo de defectos del tubo neural en los niños.

  Embarazo y defectos de nacimiento  Uno de cada 30 bebés en los Estados Unidos nace con un defecto grave. Cada año, alrededor de 3,000 embarazos están afectados por lo que se conoce como malformaciones del tubo neural (NTD, por sus siglas en inglés), como la espina bífida – una abertura en la columna vertebral que no logra cerrarse, o la anencefalia – un bebé sin cerebro. Desde 1980, más de una docena de estudios han analizado el ácido fólico y

su papel en la disminución de la incidencia de los defectos del tubo neural. Posiblemente, el más importante de estos estudios, el ensayo clínico aleatorio en 1991 del United Kingdom Medical Research Council, descubrió que el uso del ácido fólico puede reducir el riesgo relativo de defectos del tubo neural en más de un 70 por ciento (MRC Vitamin Study Research Group, Lancet 1991). Un año después, el U.S. Public Health Service se basó en esta información para hacer recomendaciones sobre el ácido fólico, declarando que las mujeres capaces de quedarse embarazadas debían tomar 400 µg de ácido fólico una vez al día. El U.S. Food and Drug Administration (FDA) siguió esta recomendación requiriendo que todos los productos elaborados con granos enriquecidos debían contener cantidades adicionales de ácido fólico, y aprobando el uso de declaraciones de salud para productos que contienen cantidades significativas de esta vitamina. Los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) sugieren que el consumo de ácido fólico suplementario podía reducir significativamente ese número incluso más allá de lo que se había logrado hasta el momento con la fortificación de productos de grano enriquecido, de modo que podrían prevenirse alrededor de un 80 por ciento de estos defectos de nacimiento.

 Pronto surgieron programas educativos que se enfocaban en mujeres en edad reproductiva, profesionales sanitarias, grupos feministas y legisladoras. Estudios de vigilancia conducidos en la China, Canadá y Estados Unidos demostraron que los programas de fortificación disminuyeron dramáticamente la prevalencia del NTD y que aumentó el conocimiento sobre el ácido fólico entre las mujeres. Entre 1995 y 2000 el porcentaje de mujeres entre 18 y 45 años que había escuchado acerca del ácido fólico aumentó más de un 50 por ciento. Sin embargo, solamente el 10 por ciento sabía la dosis correcta y, en realidad, solamente un tercio tomaba la vitamina diariamente. Así, aunque por lo menos parte del mensaje sobre el ácido fólico alcanzó un objetivo de población femenina, no todas se beneficiaron de esta información. 

Función inmune  El estado nutricional y la dieta son dos factores clave que afectan la respuesta inmune del cuerpo. Estudios recientes indican que el uso de complejos vitamínicos, junto con una buena dieta, es una herramienta eficaz para mantener un sistema inmune saludable y por lo tanto mejorar la calidad de vida en general. Las pruebas para comprobar el estado inmune son relativamente fáciles, ya que, a diferencia de las

enfermedades cardiovasculares y el cáncer, los marcadores biológicos de la función inmune validados están disponibles.   

Conclusión

Un enfoque  sobre la nutrición integrada considera una dieta completa, incluyendo los alimentos y los suplementos dietéticos. El mito de que todo puede ser obtenidos por medio del consumo de los grupos básicos de alimentos es simplemente eso: un mito.  Muchos individuos en nuestra sociedad moderna no logran satisfacer sus necesidades por medio de su dieta  y necesitan tomar suplementos.  La industrialización de los suministros alimenticios ha llevado a una dieta con menor diversidad. El consumo monótono de unos pocos grupos de alimentos puede llevar fácilmente a una ingesta subóptima de muchos micronutrientes, incluso en individuos que ingieren calorías excesivas de alimentos grasos y ricos en azúcar. Un consumo subóptimo de frutas y vegetales es otro factor que hace necesaria la toma de los suplementos. El campo de la ciencia de la nutrición realiza descubrimientos todos los días, y los suplementos se encuentran a menudo donde el público puede disponer de ellos. Mediante una educación apropiada, los individuos pueden aprender a combinar los suplementos que van más allá de las multivitaminas/multiminerales mencionados previamente. Los suplementos antioxidantes de varios tipos, así como los suplementos  que ayudan a restaurar el balance de grasas proinflamatorias y antiinflamatorias en la dieta y apoyar la función inmune, están ganando popularidad. Únicamente un enfoque de la nutrición integrada permitirá a los individuos obtener un beneficio completo de estos suplementos.   

Referencias Nutrition; An Integrated Approach, Ruth Pike and Myrtle Brown, John Wiley & Sons, 1975, pp 4–8. “Fundamentals of Nutrition”, Course Syllabus, University of Vermont. Biospace.com “Pharmacogenomic Medicine: Technology Outpacing the Health Care System.”

AAAS symposium on “Gene-diet Interactions in Coronary Heart Disease,” AHA press release 2/14/98. Attenuated hypercholesterol response to a high-cholesterol diet in subjects heterozygous for the apolipoprotein A-IV-2 allele,” Weiberg et al, N Engl J Med, Vol. 331, No.11, pp 706–710. “Attacking Heart Disease at Its Genetic Base”, Agricultural Research, 7/99. Symposium: Interactions of Diet and Nutrition With Genetic Susceptibility in Cancer, Journal of Nutrition, Vol. 129, 2/99, pp 550S–551S.